Si organizar una fiesta sorpresa es difícil, puede resultar aún más difícil conseguir que el cumpleañero no lo descubra y te coja desprevenido.

No se trata sólo de asegurarse de que no lee tus mensajes de Whatsapp o de que no encuentre nada raro en su ordenador.

La atención a los detalles es definitivamente el as en la manga, pero necesitas contar con algo de sagacidad, algo muy especial (y fundamental).

Empecemos por lo básico: al informar a los invitados de la fiesta, acuérdate de especificar que se trata de una fiesta sorpresa y que, por lo tanto, deben tener la máxima discreción y evitar cualquier tipo de conversación sobre el tema en presencia de los cumpleañeros, que no se esperan nada de nada (¡parece evidente, pero no lo es!).

Segundo consejo: busca ayuda. Cuando se carga con todo el peso de la organización, es posible que algunos detalles se nos pasen por alto. Un recibo dejado sobre la mesa, un mensajero que entrega girlandas, globos o accesorios de fiesta; ¡todo lo que pueda llamar la atención!

Si el cumpleañero es un miembro de la familia que vive en casa contigo, intenta cederle las preparaciones más complejas (¡por ejemplo, el pastel!) directamente a un amig, o pidele usar su casa para preparar los aperitivos e inflar los globos.

Es imprescindible estudiar los hábitos del cumpleañero: horarios, escuela, trabajo, gimnasio, deportes, etc. Y aprovecha sus momentos de ausencia de manera rentable.

Para la noche (o el día, dependiendo de lo que se prefiera) elegida, asegúrate de que sus amigos o familia lo mantengan ocupado fuera de casa, o al menos lejos de donde planeas organizar la fiesta. ¡Seguramente necesitarás unas horas para decorar el lugar y poner comida y las pancartas! Reúne a tanta gente como sea posible (pero sin crear demasiado caos) para organizar mejor cada detalle.

Y la guinda del pastel: ¡no dejes todos los coches aparcados delante del lugar en el que se celebra la fiesta! Intenta esconderlos o aparcarlos de tal modo que no queden a la vista. Por último, deja que el cumpleañero llegue acompañado de alguien que esté al tanto de la fiesta, o puedes dejar que llegue por sí mismo según sus horarios habituales y…. ¡Tachán! Sorpresa!

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